Prolapso discal: un diagnóstico aplicado con demasiada frecuencia

Picture of prolapsed disc

La mayoría conocemos probablemente esta situación: aparece un dolor repentino en la zona lumbar después de un movimiento rápido o de levantar peso. En pocos días, el dolor comienza a irradiarse por el glúteo y la parte posterior del muslo, incluso hasta la pantorrilla. Es un dolor agudo y constante que puede despertar al paciente durante la noche y que no mejora con analgésicos habituales como el paracetamol. Al consultar al médico o al cirujano ortopédico, en muchos casos se solicita inmediatamente una resonancia magnética de la columna lumbar, a veces incluso sin realizar antes una exploración física. La prueba mostrará con mucha probabilidad un prolapso discal en L5/S1 y quizá también en L4/L5. Este hallazgo puede parecer la causa del dolor y, en el peor de los casos, llevar a recomendar la cirugía como única opción.

Sin embargo, este diagnóstico es con frecuencia incorrecto. El prolapso discal observado puede no guardar relación con el dolor y haberse detectado de forma incidental. Diversos estudios internacionales han mostrado que hasta el 80 % de las personas mayores de 40 años presentan un prolapso discal sin síntomas. Si hablamos de la fase previa, el abombamiento discal, puede encontrarse en un porcentaje similar de personas a partir de los 20 años.

El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de baja laboral y puede tener muchos orígenes. A menudo se relaciona con la inflamación del nervio ciático, pero también puede deberse a una contractura muscular o a cambios artrósicos avanzados en la articulación de la cadera.

El primer paso para llegar al diagnóstico correcto consiste en realizar una anamnesis detallada sobre cuándo y cómo comenzó el dolor. Después se pregunta por sus características —agudo, sordo o quemante—, su frecuencia, la localización exacta y los movimientos o posiciones que lo provocan o alivian. A continuación se lleva a cabo una exploración física completa. El cirujano ortopédico Dr. Alf Neuhaus incluye también la valoración de la columna y de ambas articulaciones de la cadera y la rodilla. Esta exploración ayuda a determinar el origen y la irradiación del dolor y a comprobar si existen síntomas neurológicos. En pacientes mayores de 40 años también puede solicitar radiografías de la pelvis y de la columna lumbar mediante el equipo digital disponible en Clínica Sandalf, con el fin de descartar alteraciones óseas como posible causa. El tratamiento adecuado puede incluir fisioterapia, acupuntura, medicación oral o una infiltración directa de la raíz nerviosa inflamada. En muchos casos estas medidas permiten aliviar el dolor en pocos días. La resonancia magnética debería plantearse si el tratamiento no produce el efecto esperado o si la exploración detecta signos neurológicos, como ausencia de reflejos o una pérdida importante de fuerza muscular.

Si tiene preguntas sobre el prolapso discal u otro problema ortopédico, puede ponerse en contacto con Clínica Sandalf.

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